Nosotros

¿Quiénes somos?

Somos un grupo organizaciones de la sociedad civil conformadas en su mayor parte por personas con alguna discapacidad que desde hace casi dos décadas venimos trabajando para hacer valer nuestros derechos en Argentina.
Nuestro propósito es conseguir que las personas con discapacidad (incluidas aquellas con discapacidades complejas, múltiples, con severos impedimentos del habla y problemas de salud), podamos llevar una Vida Independiente (VI) incluidas en la comunidad.

Entendemos a la Vida Independiente como la posibilidad de que cada persona elija dónde y cómo quiere vivir, qué hacer con su vida y cómo organizarse para hacerlo, con los apoyos necesarios, en especial la Asistencia Personal (AP).

¿Qué nos proponemos?

Nos proponemos que las personas con discapacidad podamos ser protagonistas de nuestras propias vidas y ejercer el pleno control sobre ellas, según nuestras propias ideas, opiniones, preferencias, deseos y necesidades.

Con este propósito venimos exigiendo que los apoyos para llevar una Vida Independiente, entre ellos la Asistencia Personal, estén al alcance de todos los que los necesitamos, y que esto sea garantizado por el Estado.

Para ello fundamos nuestro reclamo en los principios y acciones establecidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, al que el Estado argentino adhirió comprometiéndose así a cumplirlos y dándoles rango constitucional.

En este marco se inserta nuestro reclamo de una ley que regule la Asistencia Personal para personas con discapacidad en la Provincia de Buenos Aires, iniciativa que se encuentra siendo tratada por la Legislatura bonaerense y cuya sanción obligaría a las obras sociales, empresas de medicina prepaga y demás agentes de servicios médicos asistenciales a brindar cobertura a esta actividad.

Nuestros pilares

El Movimiento de Vida Independiente se basa en cuatro pilares:

• Toda vida humana tiene el mismo valor

• Todo el mundo, sea cual sea su diferencia funcional, es capaz de realizar elecciones.

• Las personas con diversidad funcional lo somos por la respuesta de la sociedad a la diferencia física, intelectual y sensorial y, tenemos derecho a ejercer el control de nuestras vidas.

• Las personas con diversidad funcional tenemos derecho a la plena participación en la sociedad.

Nuestros principios son:

¿Cómo nos expresamos cuando hablamos de discapacidad?

El lenguaje es una forma de vincularnos, y adecuar la forma de expresarse es una manera de promover la inclusión social. Naciones Unidas recomienda emplear la expresión Persona con Discapacidad (PCD), para referirse a personas con determinadas limitaciones físicas, sensoriales, cognitivas y/o psíquicas, que transitan por situaciones de discapacidad.

Se trata de no ver primero la limitación antes que a la persona, y que eso no condicione el trato y lo que pensamos de ella. Quedan obsoletas por su connotación negativa y estigmatizante las expresiones “discapacitado”, “disminuido”, “víctima”, “afectado por”, “inválido”, “paciente”,  “minusválido”, “impedido” y otras similares. Se sugiere asimismo, evitar el uso de términos como: “valiente”, “valeroso”, “héroe”, “virtuoso”, con “capacidades diferentes”.

Las personas que tenemos más dificultades para manejarnos  en la vida diaria somos personas en situación de dependencia (no “dependientes”) con diversidad funcional.

Al referirnos a “personas con diversidad funcional” nos estamos parando desde la aceptación de diversas formas de funcionar y desarrollarnos en sociedad. No todos/as nos trasladamos con las piernas, tampoco todos hablamos lengua oral, algunas personas poseen como lengua natural a la lengua de señas, por tanto serán sus manos quienes medien en el establecimiento de un diálogo. O sea, existen infinidad de formas de utilizar los sentidos, de comunicarnos y de desplazarnos.

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